últimamente,
te doy la espalda en mi cabeza,
cierro los ojos e imagino que duermes a mi lado,
nos separan unos veinte centímetros,
tú estás en el lado de la pared,
yo en el lado más cercano a la puerta,
y pienso que mañana todo pasará en Madrid,
despertaré y ya no estarás,
aparecerás a los cinco minutos y te asomarás para ver si estoy despierto,
cuando despierte volverás a desaparecer y aparecerás dos minutos más tarde con un café,
con un hielo para templarlo,
y nos quedaremos hablando en la cama mientras me lo tomo,
hablaremos de lo que tenemos que hacer hoy,
abrirás la ventana para ventilar y yo bajaré un poco la persiana,
para que el vecino no nos vea mientras se toma su café,
o quizás a esas horas ya no está en casa,
igual el que mira desde arriba es un ladrón,
o el propietario del piso haciendo un repaso,
o el que te arregla el wifi,
o una persona que me he imaginado,
o una sombra y mucha casualidad,
o no es nadie y nunca ha vivido nadie sobre mí